El pasado 3 de enero sufri en mis propias carnes el primer ( y espero que el último ), despido improcedente de mi carrera. Tengo 27 años y tras varios años de formación universitaria intento hacerme un hueco en el siempre complicado y laborioso mundo de la educación.
Hasta esa fecha trabajaba en el Servicio de Atención de Día Infantil y Juvenil de Jerez, un proyecto que forma parte de las políticas sociales del Ayuntamiento de Jerez, pero que es gestionado por una empresa privada.En ese momento se iba a producir un relevo en la empresa encargada de llevar el servicio al expirar el contrato de la empresa anterior, que además no tenía intención de renovar su compromiso con el proyecto.
Tras la presentación, la empresa hace público a sus trabajadores y trabajadores su primera decisión. Piensa prescindir de 3 de sus trabajadores con contrato en vigor. Y de esta forma somos 3 las personas obligadas a dejar nuestro puesto de trabajo sin ninguna explicación clara.
Desde estas líneas no me marco ningun otro objetivo que hacer público y que se sepa la clase de atropello que se dió en aquel servicio y en el que participaron tanto Ayuntamiento como empresa gestionadora y sindicato de trabajadores. Los mótivos y razones del mismo aún hoy siguen siendo un interrogante.
Denuncio publicamente al sindicato de trabajadores CCOO por su lamentable actuación en este caso, y más en concreto al representante encargado del mismo, que una vez sucedidos los despidos no se pronunció en ningun momento ni ofreció ninguna clase de asesoramiento a los trabajadores afectados, alegando que eso era una decisión personal de los mismos. ¿ Que papel juega entonces el sindicato ?. ¿ Qué sentido tiene la sindicación de los trabajadores si este hace la vista gorda ante un despido improcedente ?.
Denuncio publicamente a la empresa que actualmente gestiona el servicio DOC 2001, por haber cometido el despido de trabajadores con contrato en vigor alegando para ello motivos como la continuidad del proyecto, cuando en realidad lo único que pretendián era reducir el gasto todo lo posible, cometiendo incluso una irregularidad como el despido improcedente. ¿ Hasta qué punto es bueno y lógico que los proyectos de accion socioeducativa queden en manos de empresas privadas que sólo buscan la rentabilidad en términos económicos ?. ¿ Supone esto una mayor calidad en el servicio como se suele vender en estos casos ?.
Denuncio publicamente al Ayuntamiento de Jerez por confiar uno de sus proyectos a una empresa de estas carácterísticas, por haberse desentendido totalmente de las irregularidades cometidas por la misma y por haberse despreocupado de la consiguiente devaluación del mismo. Este proyecto de atencion al menor da cobertura a más de 150 niños y niñas y constituye un pilar fundamental en el trabajo con las familias usuarias de los servicios sociales. ¿ Es este el verdadero compromiso social que se nos vendió a todos los jerezanos y jerezanas en la pasada campaña electoral ?. ¿ Es esta forma de cuidar y mantener un servicio entregándolo a una empresa con limitadas posibilidades ?.
Desgraciadamente, casos como este son cada vez más frecuentes en el mundo del trabajo socioeducativo, lo que me lleva a pensar hasta que punto merece la pena el trabajo que llevamos a cabo los educadores y educadoras. Quien quiera remitir su opinión sobre este u otro caso similar esta invitado a hacerlo, sea cual sea su profesión o posición.
Muchas gracias por el tiempo que habéis dedicado a leer esta noticia que espero no quede en el cajon del olvido
viernes, 9 de mayo de 2008
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